No tratemos a los jóvenes como adultos
- Detalles
- Creado en 21 Mayo 2012
- Escrito por Hernando Ramírez-Santos
Un adolescente de 16 años, que usualmente tiene una capacidad limitada para medir la consecuencia de sus actos porque generalmente actúa sin pensar -cosas de la edad- puede arruinar su futuro si por alguna razón comete un delito aquí en Carolina del Norte.
La ley del estado dice que un joven de 16 años puede ser tratado como adulto ante una corte criminal y por lo tanto, recibir duras sentencias de cárcel y manchar su récrod criminal por el resto de su vida.
El problema es que muchos adolescentes se meten en problemas con la ley por actuar sin pensar en las consecuencias, por dejar que la rebeldía, las hormonas, la ignoracia y la tontería los domine y así terminan en la cárcel.
Hay algo fundamental en estos casos de los adolescentes problemáticos que terminan tras las rejas. Ellos necesitan ayuda, más que un castigo.
Sus errores pueden corregirse con sólidas bases de educación, con tutores que puedan servirles de ejemplo para madurar. Necesitan una segunda oportunidad en sus cortas vidas para que al llegar a su vida adulta, sean una parte productiva de la sociedad y no un peligro.
Es por esto que es importante el cabildeo en la Legislatura que están realizando diferentes grupos, entre ellos el NC Dream Team, para solicitarle a los legisladores que cambien la ley y permita a las cortes juveniles tener jurisdicción sobre casos de delitos menores cometidos por jóvenes hasta los 18 años de edad.
Un muchacho de 16 años que se robó unos dulces en una tienda, o se llevó una camiseta de un almacén sin pagarla, debe ser reprendido, sí, pero no ante una corte de adultos donde el sistema está diseñado para castigar al delincuente.
La corte juvenil trata los casos de una manera diferente y el objetivo es reformar al individuo para que se aleje del camino del crimen.
Hay que unirse a esta campaña porque tiene sentido. Nuestros jóvenes son el futuro de nuestra sociedad y si cometen un error, deben tener una segunda oportunidad para reformarse. La realidad es que si van a una cárcel de adultos, es como ingresar a la universidad del crimen, donde aprenden a ser bandidos profesionales o algo peor.







Síguenos